El orden fiscal es tranquilidad para crecer. Analizamos tu situación y diseñamos una estrategia tributaria adecuada a tu actividad.
Las decisiones de negocio tienen consecuencias fiscales, y las contingencias tributarias suelen aparecer cuando menos lo esperás. La mirada legal del régimen tributario complementa el trabajo de tu contador: encuadre correcto, prevención y defensa.
Trabajamos de forma preventiva —antes de las decisiones importantes— y también te acompañamos cuando ya recibiste un requerimiento o reclamo de un organismo fiscal.
El encuadre fiscal, además, empieza por la estructura: el tipo societario que elijas al constituir tu sociedad incide directamente en los impuestos que va a pagar tu negocio. Por eso conviene pensar las dos cosas juntas. Contenido revisado en julio de 2026.
No: trabajamos en equipo con tu contador. Nuestro aporte es la mirada legal del régimen tributario: encuadre correcto, prevención de contingencias y defensa ante reclamos.
Idealmente antes de decisiones importantes: constituir una sociedad, abrir una nueva línea de negocio, incorporar socios o realizar una inversión significativa. Revisar el esquema después, cuando la operación ya está en marcha, suele ser posible pero más costoso.
Principalmente ARCA (ex AFIP) a nivel nacional, y los fiscos locales como AGIP en la Ciudad de Buenos Aires y ARBA en la provincia, además del régimen de Convenio Multilateral para quienes operan en varias jurisdicciones.
La planificación ordena el negocio dentro del marco legal para no pagar de más ni asumir riesgos innecesarios; la evasión oculta o falsea información, y es un delito. Trabajamos exclusivamente en el primer terreno: prevención y cumplimiento.
Depende del tamaño de la empresa y de la documentación disponible: típicamente entre una y unas pocas semanas para tener un panorama claro y un plan de acción priorizado.
No respondas sin asesorarte: una respuesta incompleta o apresurada puede complicar tu situación. Contactanos y analizamos el requerimiento juntos.
Depende de tu facturación proyectada, el tipo de cliente al que le vendés —consumidor final o empresas que piden factura A—, tu actividad y los costos que tenés que afrontar. El monotributo simplifica la administración pero tiene topes de facturación. El régimen de Responsable Inscripto te da crédito fiscal y no limita cuánto podés facturar, aunque exige más administración y presentaciones periódicas. Lo analizamos junto con tu contador en la consulta, mirando tu caso concreto.
En la primera consulta gratuita analizamos tu caso y te orientamos sobre el mejor camino. Sin compromiso.