Tu marca es uno de tus activos más valiosos. La protegemos formalmente para que nadie más pueda usarla.
El nombre y el logo de tu negocio valen cada día más a medida que crecés. Si no están registrados, cualquiera puede usarlos —o peor, registrarlos antes que vos—. El registro de marca es la forma de blindar ese activo.
Nos ocupamos de todo el proceso: desde la búsqueda de antecedentes para evaluar la viabilidad, hasta la presentación, el seguimiento y la defensa de tu marca en el tiempo.
Si querés conocer el trámite en detalle antes de la consulta, en el blog explicamos el paso a paso del registro de marca en Argentina, etapa por etapa.
Hay tres tipos de marcas que concentran casi todas las solicitudes. Las denominativas protegen la palabra: el nombre, en cualquier tipografía y en cualquier color. Las figurativas protegen el signo visual: el isotipo, el dibujo, el emblema. Las mixtas combinan las dos cosas, y protegen el conjunto tal como está diseñado.
La decisión no es menor y define qué te queda protegido. Si registrás solo el logo y mañana cambiás el diseño, la protección se debilita. Si registrás solo la denominación, otro puede usar un diseño parecido con otro nombre. Por eso, cuando el presupuesto lo permite, lo habitual es proteger la denominación y el logo por separado.
Antes de gastar un peso en el trámite conviene averiguar si tu marca está disponible. Eso se hace con una búsqueda de antecedentes sobre las bases del INPI, que incluye las marcas ya concedidas y también las que están en trámite. Que el dominio esté libre, o que nadie use el nombre en redes sociales, no dice nada: son registros distintos.
La búsqueda tampoco se agota en buscar el nombre exacto. Una solicitud puede ser rechazada, o recibir una oposición, por parecerse a una marca anterior de la misma clase —gráfica, fonética o conceptualmente—. Por eso el análisis se hace por clase y por similitud, no por identidad. Si querés ver cómo se consulta la base pública, en el blog explicamos cómo usar el buscador de marcas del INPI.
En Argentina, el registro tiene una vigencia de 10 años y puede renovarse indefinidamente por períodos iguales.
Sin oposiciones ni observaciones, el registro suele demorar en el orden de un año a un año y medio; con oposiciones, el plazo se extiende. La prioridad, de todos modos, cuenta desde la fecha de presentación: por eso conviene presentar cuanto antes.
Las marcas se registran por clase de productos o servicios, según el nomenclador internacional de Niza (45 clases). Registrar en la clase equivocada —o en menos clases de las necesarias— deja parte de tu actividad sin protección.
Nombres, logos, combinaciones de palabras e imágenes, y otros signos con capacidad distintiva. Antes de presentar, hacemos una búsqueda de antecedentes para evaluar la viabilidad.
Se abre una instancia para negociar o resolver la oposición; muchas se resuelven con acuerdos de coexistencia o limitaciones de alcance. Analizamos la oposición y te proponemos la estrategia con mejor relación costo-beneficio.
Existen herramientas legales para defenderla, desde la intimación hasta acciones administrativas y judiciales. Evaluamos el caso y te proponemos el camino más efectivo.
El costo tiene dos partes: las tasas que cobra el INPI por cada clase del nomenclador que solicites, y los honorarios profesionales por el trabajo de búsqueda, presentación y seguimiento del trámite. El monto final varía según la cantidad de clases que necesites proteger y si surgen oposiciones de terceros durante el proceso, que pueden implicar trabajo adicional. Preferimos no dar cifras genéricas acá porque cada caso es distinto: en la primera consulta gratuita analizamos tu situación y te presentamos un presupuesto claro antes de avanzar.
No. El organismo que registra marcas en Argentina es el INPI (Instituto Nacional de la Propiedad Industrial); ARCA (ex AFIP) no interviene en el registro. La confusión es habitual y tiene una explicación concreta: al portal de trámites del INPI, donde se cargan las solicitudes de marcas, se entra con la clave fiscal, y con el nivel de seguridad que ese portal exija al momento del trámite. La clave fiscal es solo la puerta de acceso. Quien examina la solicitud, resuelve las oposiciones y concede la marca es el INPI.
En el uso cotidiano es común decir "patentar una marca", pero técnicamente no es correcto: lo que se hace es registrar la marca. La patente y la marca son dos figuras distintas de la propiedad industrial. La patente protege una invención —un producto o un proceso técnico nuevo—, mientras que la marca identifica y distingue los productos o servicios de una empresa en el mercado. Ambos trámites se gestionan ante el mismo organismo, el INPI, pero siguen procesos y plazos diferentes.
En la primera consulta gratuita analizamos tu caso y te orientamos sobre el mejor camino. Sin compromiso.