Elegir bien la estructura legal es la primera gran decisión de tu empresa. Te acompañamos para que arranques con la forma societaria correcta.
La forma societaria que elijas hoy condiciona cómo va a operar tu empresa mañana: la responsabilidad de los socios, los costos de mantenimiento, la posibilidad de incorporar inversores. Por eso no se trata solo de inscribir una sociedad, sino de elegir la estructura que mejor se ajusta a tu proyecto.
Trabajamos con los tres tipos más usados en Argentina —SAS, SRL y SA— y te explicamos en lenguaje claro las ventajas y limitaciones de cada uno antes de avanzar.
La constitución, además, no termina con la inscripción: las reglas que los socios acuerden en los primeros meses definen cómo se van a tomar las decisiones y qué pasa si alguien quiere salir. Por eso este servicio se complementa con la redacción de acuerdos de socios y contratos comerciales pensados para tu caso.
Depende del tamaño del proyecto, la cantidad de socios y los planes de crecimiento. La SAS suele ser la opción más ágil para emprendimientos; la SRL es la forma clásica para PyMEs; la SA se adapta a estructuras más grandes o que buscan inversión. En la primera consulta analizamos tu caso y te recomendamos la mejor opción.
Los plazos varían según el tipo societario y el organismo de registro: una SAS suele inscribirse en días o pocas semanas; una SRL o una SA típicamente demoran algunas semanas más, según la carga de trabajo del registro. En la consulta inicial te damos un plazo estimado realista para tu caso y nos ocupamos del seguimiento completo.
En la Ciudad de Buenos Aires, ante la Inspección General de Justicia (IGJ); en las provincias, ante el registro público de la jurisdicción que elijas. La elección de la jurisdicción también es parte del asesoramiento: incide en los costos, los plazos y los requisitos posteriores.
Para la SAS la ley fija un mínimo accesible (equivalente a dos salarios mínimos); la SRL no tiene un mínimo legal rígido, aunque el capital debe ser razonable para la actividad; la SA exige un capital mínimo mayor que se actualiza periódicamente. Lo importante es que el capital declarado sea coherente con tu proyecto.
Sí. La SAS puede ser unipersonal, y también existe la SAU (sociedad anónima unipersonal). Te asesoramos sobre cuál se ajusta mejor a tu proyecto.
En la primera consulta gratuita analizamos tu caso y te orientamos sobre el mejor camino. Sin compromiso.